Carnaval y Carnavalización

Carnaval reino utópico de la libertad, de la universalidad y de la igualdad humana, donde las tensiones no se rompen sino que se concilian. En la Edad Media era la segunda vida del pueblo. La visión carnavalesca del mundo medieval sería la de una segunda vida, un segundo mundo de la cultura popular, la parodia de la vida ordinaria.

El Carnaval desaparece con la distancia entre los hombres, entre lo sagrado y lo profano, es la parodia del cotidiano, una parodia que niega, rescata y renueva. Una parodia que refleja un mundo no oficial, rompiendo momentáneamente con las relaciones de jerarquía, privilegios, reglas y tabúes. Es la ruptura del tiempo cronológico y lineal, un regreso del hombre al tiempo mítico de los orígenes.

domingo, 10 de marzo de 2013

Canudos: la invención del miedo



“Quem ouvir e não aprender
Quem souber e não ensinar
No dia do juízo
A sua alma penará”

No creemos que la guerra de Canudos haya sido un “reflujo en nuestra historia”, sino el conflicto entre dos Brasis. El Brasil real, miserable y olvidado del sertanero y el Brasil de la “Belle Époque”, de la República Velha: mentiroso, falso, superficial, del latifundio, que al principio se extingue en el Tenentismo de los años 20, en la Semana del arte moderno de 22 y en la Revolución de 30

En 1894 bandos de yagunzos de Canudos propagaban el miedo por los rincones de Bahia, produciendo calorosa e inútil discusión en la Asamblea Estadual. La aldea de Canudos ya era conocida por la reunión de creyentes, fanáticos, cangaceiros, pordioseros, bandoleros y cimarrones que vivían a robos y a salto de matas. Entonces, ¿por qué le era permitida su existencia por las autoridades gubernamentales? Aquella gente inculta y andrajosa, perdida y olvidada en los confines del sertón, estaba en su lugar. Lejos de la civilización; cerca de la barbarie.

Canudos, vieja hacienda de ganado a las orillas del río Vasa Barris, era en 1890 una aldea de cerca de cincuenta casas de barro y caña brava. Ya en 1876, se reunían junto a la vieja hacienda, aún floreciente, una turba sospechosa y desheredada, “armada hasta los dientes”. Gente que se ocupaba casi exclusivamente en tomar aguardiente y fumar pipa de barro en pitos de metro de extensión de tubos de una planta que abundaba en la región.

El Consejero llegó a Canudos en 1893, encontrando el rancho abandonado con la antigua Casa Grande en ruinas y la Iglesia Vieja aún de pie. Antonio Consejero no era un incomprendido, la multitud lo aclamaba como representante natural de sus aspiraciones más altas. Tenía en la actitud, en la palabra y ademanes: la tranquilidad, la altivez y la resignación soberana de un apóstol. Le decía a la gente  lo que necesitaban y les gustaba escuchar. Predicaba de la sequía, de la miseria, de la hambruna, de las epidemias, de los malos políticos, pronosticando el porvenir.

Un vericueto de defensa
Dentro de algunas semanas de 1893, la Aldea Vieja daba lugar a nuevo poblado, cuyas calles eran mal proyectadas, sinuosas y en forma de laberinto. Las casas, hechas de adobe, ya nacían viejas y feas. Al principio estaban cerca de la Iglesia Vieja, luego construcciones más ligeras “parecían obedecer al proyecto de un plan de defensa”. El poblado de Canudos había sido construido con esquemas de serpenteantes trincheras por todos los lados, a veces, le parecía al viajero desavisado un inofensivo rancho, en lo cual el enemigo podía hostigarlo, golpeándole todas las entradas con una única batería de cañones. Pura ilusión. Canudos tenía condiciones tácticas de defensa preestablecidas. La “Troia de Taipa” se cerraba al este por las colinas, al oeste y al norte por las quebradas de las tierras más altas y al sur por las montañas. El pueblo de la ciudadela no se escondía de posibles ataques de jinetes enemigos, los sertaneros esperaban aposentados y parapetados a la vera de los caminos.

La naturaleza alrededor de la aldea era un contraste. Era fea y muerta con paisajes tristes, a veces, no había ni árboles ni matorrales. Territorio abrupto, crispado de quebradas y cañadas; pero donde abundaban las encrucijadas de senderos y veredas: Uauá, Caipã, Jeremoabo, Cocorobó, Cambaio, Calumbi y Rosario. . La caatinga - juazeiro, favela, mandacaru, baraúna, xiquexique, cabeça-de-frade, quipá, caatanduva, mulungu, caraíba, quixabeira, icózeiro, ouricuri, jurema, umbuzeiro  -  agrede y espanta con hojas de gajos torcidos y secos que se entrecruzan. El sol ardiente impera en la quemante resolana del mediodía.

Tierra reseca
El poblado se ubicaba al fondo de los sertones de Piauí, Ceará, Pernambuco y Sergipe. Tierra reseca de veranos calcinados, inviernos torrenciales y riachos que solo se llenan en las épocas de lluvia. En la estación de la sequía, se intercalan días muy calientes y noches frías. Por largos meses de intenso calor a la tierra polvorienta le es negada la humedad escasa del ambiente adusto. El suelo es cuarteado sin mata floreada, donde se marchitan los matorrales. En el mes de marzo, sin crepúsculo, los días son más cortos. El cielo se cubre de nubarrones. Vientos agitan las hojas. Truena; llueve fuerte, e florece la caatinga.

¿Qué tipo de gente vivía en Canudos?
Variopinta colectividad de razas, lugares y oficios vivían en el poblado. Había mujeres beatas; solteras, que en el sertón tiene el peor de los significados: sueltas, sin freno; mozuelas doncellas y honestas madres de familia. Mujeres de todas las edades, todos los tipos, todas las razas: negras, caboclas, mamelucas, cafuzas, rubias y blancas. Todas vestidas lo más sencillo posible, de la manera que exigía el Consejero. El contraste era aún mayor entre los hombres: yagunzos, vaqueros rudos, peones, libertos, esclavos, ex esclavos, cangaceiros, desocupados, indios, pequeños propietarios de tierras expulsados por los terratenientes y los hombres de confianza del Consejero: José Venancio, Pajeú, Lalau, los hermanos Chiquinho y João da Mota, Pedro Grande, el negro Estevão, João Tranca-Pés, Raimundo Boca-Torta, Chico Ema, el valiente Norberto, Quinquim de Coiqui, Antonio Fogueteiro do Pau-Ferro, VilaNova, Macambua, João Abade, Antonio Beato, sacristán y soldado, José Felix, el Taramela, campanero, viejito que cuidaba las iglesias, llavero y mayordomo del culto. Todos cargaban fusiles, carabinas, espingardas, machetes, puñales, porras y garrotes. Malhechores, hombres y mujeres humildes del sertón levantándose en armas para atacar y defenderse de la República. El poblado de Bom Jesus do Belo Monte llegó a tener cerca de 30 mil habitantes.

El Anticristo estaba en el mundo y se llamaba República
Antonio Consejero pregona la desobediencia civil contra la República, quema tablas de edictos cobrando nuevos impuestos. En sus andanzas por  el sertón denuncia a la sequía, el casamiento civil y el nuevo sistema métrico decimal.

La gota que colmó el vaso
En 1896 maderas compradas por el consejero, pero no entregues por determinación y precipitación de un juez, hicieron con que el santón determinara su retirada por la fuerza del depósito municipal. El poblado de Canudos se volvió una amenaza para la orden pública y esta amenaza debía ser extinta. Era necesario aplastar la rebelión “monárquico-restauradora” del interior baiano. 

La República brasileña contra Canudos
La primera expedición llegó a Juazeiro el 7 de noviembre de 1896. La primera victoria de la gente de Canudos fue sobre la policía baiana, que poseía un efectivo de 107 hombres: tres oficiales y ciento cuatro soldados, comandados por el teniente Manuel da Silva Pires Ferreira. Los soldados estaban mal preparados para las andanzas del sertón e inaptos para atravesar caminos con temperaturas altísimas, en una de las regiones más secas de Bahia. 

La segunda expedición fue comandada por el mayor de brigada Febronio de Brito. Llevaba 543 soldados, 14 oficiales, 4 ametralladoras y 2 cañones. Más de 300 soldados huyeron y por lo menos 200 murieron en el confronto con los sertaneros.

La tercera expedición la comandó el general Moreira César, el Corta-Cabezas. Partió de Rio de Janeiro a 3 de febrero de 1897, poseía casi 1.300 combatientes con quince millones de cartuchos, cañones, morteros, máuseres, y etc.

Antes de vencer al sertanero era necesario vencer al sertón. No se estaba delante de una guerra común, clásica, sino de una guerra donde el enemigo, encuerado y acechado, merodeaba por atajos que se hallaban ocultos. Embutidos en los abrigos, los sertaneros hostigaban y jalaban el botín de inexpertos soldados, que llevaban sacones de alta manga, pesadas armas y pantalones comunes. Soldados marchando mecánicamente por sitios descampados, a veces, desarbolados, pedregosos, de subidas y bajadas, de árboles sin hojas llenos de espinas y vaho sofocante. El ejército era presa fácil en una  guerra totalmente al margen de las reglas y convenciones.

El 1897, año infeliz agorero
La cuarta expedición, de 16 de junio a 5 de octubre de 1897, fue conducida por el general Artur Oscar. Poseía seis brigadas y fue dividida en dos columnas: una comandada por el general João Barbosa, con 2.340 hombres y otra por el general Amaral Savaget, con 3.415 hombres; el  5º cuerpo de la policía baiana, formada, también, por 388 yagunzos, además de doce cañones Krupp, un cañón Withworth, “la Matadera” y 5 navíos de la Marina de Guerra brasileña.

 El Consejero falleció a 22 de septiembre de 1897, con ramalazos de posibles heridas causadas por explosivos. El día 5 de octubre tuvo su tumba profanada y su cabeza separada del cuerpo.

La victoria del Anticristo
El triste fin de Canudos fue agonizante,  principalmente en busca de agua sobre los pozos paralelos del cauce del Vasa Barris, o donde se empozaba el agua de la creciente. Los sertaneros, cansados, buscaban el precioso liquido en las aguadas  llenas de cadáveres y de malheridos. Sedientos, reptaban a sacar agua bajo fusilería y granizada de tiros que les resonaban sobre la cabeza. Caían, a veces, uno tras otro. Cuando se acabó el agua, se bebía de todo. Todo lo que podía ser chupado y sorbido aunque fuera sangre de pájaros y orines. Se masticaba: hojas, tallos y raíces. Todo lo que tuviera jugo. La sed mató más que las balas.

El día 4 de octubre un cañoneo chisporroteante con bombadas fulminantes iluminaba y atronaba el reducto rebelde. Un racimo de uniformes azules con repiques de tambores, clarín de cornetas, fusiles, bayonetas y picas, en algarabía, bajaba de los cerros precipitándose sobre el poblado. Canudos ya no más tenía el aspecto de la “Canaã Sagrada” de antes, solo había humaredas, pilas de escombro, llamaradas de incendios, alaridos, llantos, chirridos; heridos y muertos por doquier.

Los prisioneros, aquellos que no fueron fusilados o degollados por los soldados, eran niños de 4 a 8 años, algunas mujeres y luchadores heridos. Todos fueron después vendidos como esclavos, alcanzados nueve años de la abolición de la esclavitud. Soldados del ejército brasileño, cuando pudieron finalmente entrar en Canudos,  husmearon por las casas destruidas   papeles que revelaran las verdaderas intensiones “monárquico conservadoras” del Consejero y su gente, pero  no había nada de comprometedor, apenas papeles que “no valían nada y todo valían”. Eran predicas inofensivas de Antonio Consejero, que no reconocía la República.

Canudos cayó el 5 de octubre de 1897. El día 6, acabaron de destruirlo, derribando las últimas viviendas, 5.200. Contra el poblado y su gente, el ejército brasileño usó más de 10 mil soldados (en la Primera Guerra Mundial, el efectivo del Ejército fue de más o menos 1.610 hombres; en la Segunda Guerra, de 25.334)  de 17 estados, repartidos en cuatro expediciones. En la guerra murieron alrededor de 25 mil personas. .

Al fin y al cabo, las poblaciones de Canudos y de Brasil fueron manipuladas por los políticos de Bahia y de la Capital Federal, estaban en centro de una disputa política entre Conservadores y Liberales. La guerra de Canudos es un enigma en la historia de Brasil. Un episodio obscuro y mal resuelto. Tras cuatro expediciones del Ejercito Brasileño contra Canudos, el poblado fue destruido por el fuego y borrado del mapa por las aguas de la represa de Cocorobó.

“El sertón se volvió mar”



Bibliografia
Llosa, Mario Vargas. La Guerra del Fin del Mundo. Fundación Biblioteca Ayacucho. 1991. Caracas – Venezuela.
Cunha, Euclides da -1866 – 1909. Os Sertões. Seleção, introdução e vocabulário Olimpio de Souza Andrade. Edições de Ouro. Rio de Janeiro.
Canudos: Cartas para o Barão/Consuelo Novais Sampaio (organizadora) – 2ª ed. 2001 São Paulo: Ed da Universidade de São Paulo: Imprensa Oficial do Estado.
Romero, Silvio. Estudos sobre a poesia popular do Brasil. 2. Ed. Petrópolis, 1997, pag. 41
Web:
www.projetociclovida.blogspot.com.br
Canudos na literatura de cordel –josecalasans.com
Ruth Farah Nacif Lutterback – Cordel. O Fim de Canudos – 100 anos sem Euclides- Projeto Cultural
(PDF) O Estado e a inerência da violência: A República Brasileira contra Canudos. www.faceq.edu.br



lunes, 15 de octubre de 2012

Borges y el Tiempo del Mito


Según Juanito de Souza Brandão en su libro “Mitologia Grega”, “Mito es el relato de un seceso ocurrido en el tiempo primordial mediante la intervención de entes sobrenaturales. Es el relato de una historia verdadera, ocurrida en los principios, cuando con la interferencia de entes sobrenaturales,  una realidad pasó a existir”. El Mito relata una explicación del mundo. Es la narrativa de una creación: nos cuenta como algo que no era pasó a ser. El concepto del real-maravilloso se resuelve en la narrativa de Ficciones pelas constantes intervenciones del Mito en la historia, cuando sucesos pseudohistóricos se encuentran mezclados con lo irreal.
El uso del Mito se establece por expresar el mundo y el hombre, o sea, la complejidad de lo real se vuelve ilógico e irracional y el mito se abre como una ventana a múltiples interpretaciones. Conocer el Mito equivale a adquirir sobre las cosas un poder mágico, por el cual es posible dominarlas, multiplicarlas o reproducirlas. Borges usa el Mito para expresar el Universo y el hombre, pero sabe que no puede expresarlos apenas mencionarlos: “Alguna vez yo también busqué la expresión, ahora sé que mis dioses no me conceden más que la alusión o mención”
“En Ficciones los cuentos, son: imprevisibles, irónicos y con dualidad de acciones y personas”. Como en toda obra de Borges el sentido no está en la lectura inmediata, sino en su escritura hecha a partir de relecturas de otros textos y otros autores: “Lo que hace un hombre es como si todos los hombres lo hicieran”. Un ejercicio de prosa narrativa donde se puede leer, releer, traducir y mencionar. Es la propia invención literaria.
El mundo del Mito es religiosamente accesible y ritualizable. El tiempo cronológico y lineal es profano e irreversible. El tiempo mítico es sagrado y circular volviéndose siempre sobre sí mismo. El tiempo de la vida es profano, el tiempo de la eternidad es sagrado. En Ficciones el Cronotopos, espacio-tiempo, son siglos que equivalen a minutos y segundos que son años a través de labirintos, bibliotecas y espejos. Borges niega el tiempo, no hay tiempo fuera de cada espacio presente. Fuera del presente el tiempo no existe.
Por eso, “la obra literaria está permanentemente abierta a través del tiempo a diferentes lecturas creadoras y cada momento histórico realiza su actualización del mensaje”. “Nunca leemos el original, porque esos ya son lecturas de otras lecturas, cada lector crea su propia obra,  así como cada escritor crea a su precursores”. Un texto contiene todos los textos, un libro contiene todos los libros, un hombre contiene todos los hombres. Cada hombre que lee una línea, un verso de Shakespeare es Shakespeare”

miércoles, 25 de julio de 2012

El Barroco brasileño
"Anjo no nome, Angélica na cara,
Isso é ser flor, e Anjo juntamente,
Ser Angélica flor, e Anjo florente,
Em quem, se não em vós se uniformara?
Quem veria uma flor, que a não cortara
De verde pé, de rama florescente?"

O Barroco brasileño

En el siglo XVII, en Brasil surge un literatura propia a patir de los escritos nacidos en la colonia, cuando las primeras manifestaciones valorando la tierra surgen.
"En Brasil hubo ecos del Barroco europeo durante los siglos XVII y XVIII: Gregorio de Matos, Botello de Olivera, Fray Itaparica y las primeras academias repitieron motivos y formas del barroquismo ibérico e italiano."
"En la segunda mitad del siglo XVIII, el siglo del oro ya daría un sustrato material a la arquitectura, a la escultura y a la vida musical, de suerte que es cierto hablar de un Barroco brasileño, y hasta mismo de las Minas Gerais, cuyos ejemplos más significativos fueron algunos trabajos de Aleijadinho, de Manuel da Costa Ataíde y composiciones sacras de Lobo de Mesquita, Marcos Coelho y otros..." (BOSI, Alfredo. Historia Concisa da Literatura Brasileira - São Paulo: Cutrix, 1994.)
Para el escritor Antonio Candido la literatura que no presenta esos elementos solidos - obra, píblico, autor - no es capaz de formar un sistema y, por ello, no pasaría de manifestación literaria. Entonces autores como Antonio Vieira y Gregorio de Matos no son considerados por el escritor como representantes de la literatura brasileña, pues no contribuyeron para su formación por no influenciar otros autores. (CÂNDIDO, Antonio. Formación de la Literatura Brasileña: Momentos decisivos. 6º ed. Belo Horizonte: Editorial Itatiaia, 1981)
La sociedad colonial brasileña
El Barroco aparece  cuando ya se había pasado cerca de cien años de presencia colonizadora portuguesa en territorio brasileño; la población ya se había multiplicado en las primeras villas y alguna cultura nativa ya había lanzado semillas. El Barroco parece que no fue, el vehículo  inaugural de  la cultura literaria brasileña, pero floreció a lo largo de la mayor parte de su historia de un poco más de quinientos años, en en período en que los habitantes luchaban por establecer una economía auto-sostenible, contra una naturaleza salvaje y pueblos indigenas no siempre amigables, hasta donde permitiera su condición de colonia pesadamente explotada por la metrópoli. El territorio conquistado se expandía en largos pasos para el interior del continente, la población de origen lusa aún mal arraigada a la costa estaba en constante estado de alerta contra los ataques de indios por el interior y piratas por mar, y en esta sociedad en proceso de fundación se instauró la esclavitud como base de la fuerza productiva.


Principales características del Barroco brasileño
  • Culto exagerado de la obra, sobrecargando la poesia de figuras de lenguaje.
  • Dualidad: el poeta se siente dividido y confundido a causa de la dualidad de ideas.
  • Los contrastes: conflicto entre bien y mal, cielo e infierno, Dios y el diablo, también entre lo material y lo espiritual, el pecado y el perdón.
  • Pesimismo, que es resultado de la confusión causada por la dualidad.
  • Literatura moralista, ya que era usada por los padres jesuitas para enseñar la fé y la religión.
  • El Barroco revela la búsqueda del nuevo y de la sorpresa, el gusto por la dificultad.

Al fin y al cabo, como dijo el escritor Alfredo Bosi: "en fin todos los procesos que reorganizan el lenguaje común en función de una nueva realidad: la obra, el texto, la composición"

jueves, 7 de junio de 2012

Canta ahí, que yo canto aquí



“Se você tem uma ideia incrível é melhor fazer uma cançâo/ Tá provado que só é possível filosofar em alemão...”

Estos versos de Caetano Veloso en su majestuosa canción “Língua” siempre me han quemado el coco, ¿sería realmente el alemán la lengua de la filosofía?, ¿el francés de la diplomacia?, ¿el inglés de los negocios?, ¿el chino de la riqueza y del desarrollo? y ¿el español de..., bueno... de: Cervantes, La Celestina, Siglo de Oro, Calderón de La Barca, Lope de Vega, Góngora, Federico García Lorca,  Sor Juana Inés de la Cruz, Ruben Darío, Neruda, César Vallejo Julio Cortázar, Borges, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Octávio Paz, Bioy Casares, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez etc., etc., etc.
Y la lengua portuguesa – “a última flor do Lácio” – ¿qué quiere?, ¿qué trae esa lengua”? Reunimos y reescribimos algunos versos de cuatro de los mayores nombres de la poesía en lengua portuguesa. El número de poetas y de poemas son pequeños, simplemente por la falta de espacio. Elegimos: Camões (Os Lusíadas),  Gonçalves Dias (I-Juca Pirama), Olavo Bilac (Língua Portuguesa) e Cecilia Meireles ( O Romanceiro da Inconfidência).

Las dichas obras reúnen: Lo histórico, lo mítico, lo temporal, lo espacial, la estructura melódica, riqueza léxica, plasticidad, musicalidad, expresividad, la flexibilidad rítmica en varios momentos de la narración, además del uso perfecto de la métrica portuguesa.

Luis Vaz de Camões (1524 – 1580). Os Lusíadas – 1572. Episodio do Velho do Restelo de cuyas lamentaciones son las quejas y críticas que hacía el pueblo portugués a las expediciones marítimas llevadas a cabo por la corona portuguesa, expediciones estas tan desastrosas como las guerras.

Canto IV
"Mas um velho d'aspeito venerando,   94
Que ficava nas praias, entre a gente,
Postos em nós os olhos, meneando
Três vezes a cabeça, descontente,
A voz pesada um pouco alevantando,
Que nós no mar ouvimos claramente,
C'um saber só de experiências feito,
Tais palavras tirou do experto peito:

- "Ó glória de mandar! Ó vã cobiça       95
Desta vaidade, a quem chamamos Fama!
Ó fraudulento gosto, que se atiça
C'uma aura popular, que honra se chama!
Que castigo tamanho e que justiça
Fazes no peito vão que muito te ama!
Que mortes, que perigos, que tormentas,
Que crueldades neles experimentas!

- "Dura inquietação d'alma e da vida,   96
Fonte de desamparos e adultérios,
Sagaz consumidora conhecida
De fazendas, de reinos e de impérios:
Chamam-te ilustre, chamam-te subida,
Sendo dina de infames vitupérios;
Chamam-te Fama e Glória soberana,
Nomes com quem se o povo néscio engana!
(Camões, Luis Vaz – Os Lusiadas, ediçao comentada. Edições de Ouro, 1969.)

Gonçalves Dias (1823 – 1864) I- Juca Pirama – 1851. I- Juca Pirama es según el crítico Antonio Candido, "de aquellas cosas indiscutibles, que se incorporam al orgullo nacional brasileño y a la propia representación de la patria, como la magnitud del Amazonas, el grito del Ipiranga o los colores verde y amarillo".

I – Juca Pirama
No meio das tabas de amenos verdores,
Cercadas de troncos - cobertos de flores,
Alteiam-se os tetos d’altiva nação;
São muitos seus filhos, nos ânimos fortes,
Temíveis na guerra, que em densas coortes
Assombram das matas a imensa extensão.

São rudos, severos, sedentos de glória,
Já prélios incitam, já cantam vitória,
Já meigos atendem à voz do cantor:
São todos Timbiras, guerreiros valentes!
Seu nome lá voa na boca das gentes,
Condão de prodígios, de glória e terror!

As tribos vizinhas, sem forças, sem brio,
As armas quebrando, lançando-as ao rio,
O incenso aspiraram dos seus maracás:
Medrosos das guerras que os fortes acendem,
Custosos tributos ignavos lá rendem,
Aos duros guerreiros sujeitos na paz.


Olavo Bilac (1865-1916). Língua Portuguesa.  Para Alfredo Bosi, “no se ve em Bilac un poeta elocüente que logra con fluidez decir las cosas más distintas. Su melodía aunque linear no llega a ser común”. El soneto "Lingua Portuguesa”, se refiere al origen latino del idioma portugués; exalta su virtud a prestarse a varios estilos, recuerda su expasión a través de los océanos, y a su entrada a las tierras descubiertas, poniendo en relieve el efecto al hablar, cuando primero oímos la voz materna y en cuyo idioma Camoens lloró su desgracia.

Língua Portuguesa
Última flor do Lácio, inculta e bela,
És, a um tempo, esplendor e sepultura:
Ouro nativo, que na ganga impura
A bruta mina entre os cascalhos vela...
Amo-te assim, desconhecida e obscura.
Tuba de alto clangor, lira singela,
Que tens o trom e o silvo da procela,
E o arrolo da saudade e da ternura!
Amo o teu viço agreste e o teu aroma
De virgens selvas e de oceano largo!
Amo-te, ó rude e doloroso idioma,
Em que da voz materna ouvi: "meu filho!",
E em que Camões chorou, no exílio amargo,
O gênio sem ventura e o amor sem brilho!
(Olavo Bilac. Poesia. Rio de Janeiro. Agir, 1976, p.86)

Cecília Meireles (1901-1964). O Romanceiro da Inconfidência – 1953. Cecília Meireles es en Brasil una de las mayores voces poéticas de la lengua portuguesa contemporánea. Fue escritora pendiente de la riqueza del léxico y de los ritmos portugueses, siendo quizás, el poeta moderno que moduló con más felicidad los metros breves, como se ve en el “Romanceiro da Inconfidência”, que reúne: história, ficción, acción reflexión entrelazadas a la magnífica narrativa de este romancero, donde se siente el ambiente, la trama, la frustración, la muerte, el infortunio y la traición.

O Romanceiro da Inconfidência
O país da Arcádia jaz dentro de um leque:
 existe ou se acaba conforme o decrete a Dona que o entreabra,
 Sorte que o feche.
É sonho que guarda em pálpebras leve, diáfana e parada
- Desejo que afaga
- Dom que se oferece,
(Ó rápida aljava, não sejas tão breve,
que o amor chega, passa e logo se esquece”)
 O país da Arcádia jaz dentro de um leque: sob mil grinaldas,
Verde-azul floresce...)
(Cecília Meireles. Poesia completa. Vol. Único. Rio de Janeiro, Editora Nova Aguiar S.A. 1964)

Lengua Portuguesa, lengua de las metáforas, de las expresión de los sentimientos: saudade; de la potencialidad, a la vez primitiva y sensual, transitoria y perene, prosódica y compleja, subversiva y plena, plural y única.

“Mas ´porém eu não invejo
o grande tesouro seu
os livros do seu colejo
onde você aprendeu.
Pra gente sê poeta no sertão
e fazê poesia compreta
não precisa professô
basta vê no mês de maio
um poema em cada gaio
um verso em cada flô”.
(Patativa do Assaré – “Cante lá, que eu canto cá”)



martes, 1 de mayo de 2012

La Celestina

                                                                      Cristianos, moros y judíos

Con la experiencia tricultural: cristiana, mulsumana y judía, producida por siglos dentro de su territorio, España estaba tan preparada como cualquier nación europea del siglo XV para unirse al impulso del Renacimiento.
Cuando Isabel de Castilla contrajo matrimonio con Fernando de Aragón, en 1480, sellaba de esta manera la unión de los dos reinos. Ahora el poder de los reyes, extremamente católicos, se imponía sobre todo el territorio. “El matrimonio le había permitido a España unificar sus reinos medievales y situar en el primer plano de la política, no sin grandes impedimentos, a todas las fuerzas que favorecían el orden, la legalidad y la unidad.”

Hacia 1492

El año de 1492 fue el año crucial de la historia de España: la conquista del último reino árabe en Granada; la expulsión de los judíos; el descubrimiento de América por Cristóbal Colón y la publicación de la primeira gramática de la lengua española por Antonio de Nebrija. Ahora había un solo reino, una sola ley y una sola lengua.

Es en este contexto histórico y político que nace "La Celestina".

La Celestina está considerada la obra más importante de la literatura española después de El Quijote de Cervantes.  Fue escrita en 1499, por Fernando de Rojas, un descediente de judios conversos. Rojas la escribió como estudiante y desde la Universidad de Salamanca, que se concibió a sí misma como alternativa humanística a la extrema ortodoxía e intolerancia de la corona española.
Fernando de Rojas nació en Puebla de Montalbán, Toledo, en 1470. Pocos datos se conocen de su vida. Estudió Leyes en la Universidad de Salamanca y llegó a se alcalde de Talavera de la reina. Era judío converso a la fe católica. La obra fue publicada por Rojas en dieciséis actos con el título de “Comedia de Calisto y Melibea". En ella, Rojas parece haber sido el continuador, a partir de la segunda escena del acto II, de una obra que había recibido, ya iniciada, de manos de un autor desconocido. En 1502 publicó una nueva versión: rehiso el texto anterior, suprimiendo algunos párrafos y añadiendo otros; además de cinco actos entre el XIV y el XIX, dándole ahora el título de "Tragicomedia de Calisto y Melibea".

El enredo

La historia se desarrolla en torno de los amores de Calisto y Melibea, dos jóvenes de alto linaje. Al principio el amor de Calisto no es correspondido. Por este motivo, recurre a Celestina, una vieja alcahueta, trota conventos, quien mediará entre los dos amantes. Ella y los criados de Calisto pretenderán durante toda la obra sacar provecho de esta situación. La ambición y el deseo no traen la felicidad a los personajes, sino que la obra tiene un final moralizante. Cada personaje pagará su culpa.
Los personajes

La literatura española aparece particularmente pautada por la encarnación de ciertos tipos sociales en personajes literarios. Los personajes de La Celestina pertenecen a esa tradición literaria y representan aspectos diversos de lo genérico humano, pero a la vez son perfectamente individualizados en su experiencia personal.

Celestina

Astuta e inteligente y por su mayor protagonismo, hay una rápida preponderancia que el personaje adquiere entre los lectores de la obra, a tal punto que su nombre acaba por sustituir los títulos originales. Celestina es el único personaje de la obra que tiene una biografía vasta y explícita; también aparece su característica física y su amplio universo profesional: alcahueta, hechicera, dueña de burdel, remendadora de virgos; además de curandera, partera, fabricante y vendedora de perfumes e hilados, sabedora de refranes, viciada en vino...

Una segunda lectura 

El mundo de La Celestina que describe Fernando de Rojas, es un mundo en permanente conflicto y  contradicciones, donde el hombre es arrebatado por la pasión y parece moverse en un mundo sin Dios. Existe en los personajes de la obra una debilidad para luchar contra sus propias pasiones y su destino trágico.
La Celestina es la encarnación del mito de la mediación que se oculta en  las relaciones sociales clandestinas. La obra es la parodia del amor cortés; los personajes de la obra se mueven en un mundo moderno, el mundo en cambio de una ciudad moderna sin muros y  puentes levadizos, que junto al azar, lleva a todos a un final amargo y desastroso.
El fin trágico de los personajes no es un castigo impuesto por la providencia divina, sino un accidente producido por el destino, por la fatalidad de la vida y de la existencia humana, por la ruptura al código del amor cortés y a las normas de la moral cristiana.

Bibliografía:
Rico, Francisco(org), Historia y crítica de la literatura española, volume 1, Barcelona,1980.
Cárcamo, Silvia Inés(org), Mitos españoles – Imaginación y Cultura – Rio de JaneiroAPEERJ, 2000.
Fuentes, Carlos, El Espejo Enterrado, Tauros, México, 2000.
Río Ángel del, Historia de la literatura española, Desde los origenes hasta 1700, Madrid, Gredos, 2011.
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