
Carnaval y Carnavalización
Carnaval reino utópico de la libertad, de la universalidad y de la igualdad humana, donde las tensiones no se rompen sino que se concilian. En la Edad Media era la segunda vida del pueblo. La visión carnavalesca del mundo medieval sería la de una segunda vida, un segundo mundo de la cultura popular, la parodia de la vida ordinaria.
El Carnaval desaparece con la distancia entre los hombres, entre lo sagrado y lo profano, es la parodia del cotidiano, una parodia que niega, rescata y renueva. Una parodia que refleja un mundo no oficial, rompiendo momentáneamente con las relaciones de jerarquía, privilegios, reglas y tabúes. Es la ruptura del tiempo cronológico y lineal, un regreso del hombre al tiempo mítico de los orígenes.
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sábado, 19 de septiembre de 2009
Dos Lecturas de Cien años de soledad
Cien años de soledad es la obra fundamental de Gabriel Garcia Márquez. Puede ser la historia, en siete generaciones de una familia marcada por la soledad y por la fatalidad de su destino, pero es también la historia de um pueblo imaginario, Macondo desde su fundación hasta su muerte. "En Cien anõs de soledad, García Márquez nos condujo de una utopía de fundación a una épica corruptora al alba de un mito que nos permitió recordar nuestra historia en en presente; nombrarla y escribirla."
En la primera lectura de Cien años de soledad, encontramos diversión y reconocimiento, reconocimiento de nuestra identidad y historia lineal y cronológica - la historia de Macondo. La segunda lectura es la tensión entre la utopía: representación inocente, sueño necesitado; la epopeya: sueño negado por la necesidad simultánea y renovable que nos será aclarada hasta la parte final de la novela, cuando sepamos que toda la historia ya estaba escrita por el gitano Melquíades cien años antes

martes, 1 de septiembre de 2009
El Principe de los Cronistas

por Pepe C.
De mi viaje a México en 2004 tengo un excelente recuerdo. Por vez primera entré en contacto con las obras de Carlos Fuentes y Octavio Paz. De la lectura de uno de los libros de Carlos Fuentes llamado Valiente Mundo Nuevo, conocí - Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Diaz del Castillo. “Es nuestro primero novelista”, dicen los mexicanos cuando se refieren a Bernal. En estas líneas, hago con Bernal lo que él, Bernal, hizo con sus compañeros de batallas y conquistas: lo rescataré através de esta narrativa.
Bernal Diaz del Castillo nació en Medina del Campo, Valladolid en el año de 1495. Desembarcó en América en 1514 y en 1519 se unió a la expedición mexicana de Hernán Cortés. Después de la conquista de México fue corrigidor en Guatemala donde escribió su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España como respuesta a la historia de Antonio López de Gómara, publicada en 1552, Bernal sólo termina su crónica en 1568, envió un borrador a España, que fue utllizado para la primera edición de 1632. La version completa del libro sólo fue publicada en Guatemala en 1904.
Cuando llegó a México Bernal era un joven soldado bajo el mando de Cortés , tenía sólo veinticuatro años. Escribe su obra cincuenta años después, y de memória describe los hechos ocurridos en la conquista de México por Cortés y una banda de cuatrocientos soldados.
Según Carlos Fuentes, Bernal describe en su crónica “un mundo ya desaparecido, busca el tiempo perdido, vivió ya lo que va a contar, pero debe dar la impresión de lo que cuenta está ocurriendo al ser escrito.


Bernal no es el poeta épico de algo ya concluído como diría Ortega y Gasset hablando de lo épico, sino el novelista de algo por descubrir: un pasado que se hace presente en su libro. ¿Qué escribe Bernal Diaz del Castillo? ¿Qué es Historia verdadera de la conquista de la Nueva España? Una reivindicación, Bernal reivindica en su obra que la conquista de México fue una empresa
colectiva no una epopeya individual. “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España es: crónica, historia verdadera, biografía, autobiografía, memoria, novela de caballería y canto narrativo”. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España es obra esencial para que se comience a entender la literatura hispanoamericana.
sábado, 15 de agosto de 2009
Enter – Antologia Digital
porGilson
C.
¿Que es literatura? Según el concepto tradicional, es “el arte que utiliza como instrumento la
palabra.” En la era digital, esta idea parece demasiadamente limitada. Por eso, la critica literaria brasileña Heloisa Buarque de Hollanda ha reunido lo que llama “prácticas literarias” en el sitio-web Enter: Antologia Digital.
Presentes en el sitio están textos, audios, fotos y vídeos creados por 37 autores entre 20 y 40 años, que no son solamente autores, pero también atores, músicos, cartonistas, fotógrafos, cineastas, web designers, entre otros.
La autora dice que no hay literatura en la red, pero “prácticas literarias” muy diversificadas, y la antología demostra la expansión de la palabra. “Nunca se ha hablado, escrito y leído como ahora, en el Internet,” dice.
Heloísa afirma que la invención de los blogs ha posibilitado un nuevo espacio de expresión por la palabra, distinto daquél de la literatura y mismo de los diarios y cartas. La intimidad y privacidad son substituidas por la máxima exposición, por una busca de interlocución.
Para Heloísa, la atracción del Internet está en su potencial de abrigar prácticas literarias diversas, incluyendo la literatura tradicional. Pero la relación entre obra y lector es distinta. Por eso, la creación del sitio. "Enter te hace entrar en otro sistema. No podemos usar los mismos comandos mentales y teóricos que usamos fuera de la web,” dice Heloisa.
www.enterantologiadigital.com.br
La autora dice que no hay literatura en la red, pero “prácticas literarias” muy diversificadas, y la antología demostra la expansión de la palabra. “Nunca se ha hablado, escrito y leído como ahora, en el Internet,” dice.
Heloísa afirma que la invención de los blogs ha posibilitado un nuevo espacio de expresión por la palabra, distinto daquél de la literatura y mismo de los diarios y cartas. La intimidad y privacidad son substituidas por la máxima exposición, por una busca de interlocución.
Para Heloísa, la atracción del Internet está en su potencial de abrigar prácticas literarias diversas, incluyendo la literatura tradicional. Pero la relación entre obra y lector es distinta. Por eso, la creación del sitio. "Enter te hace entrar en otro sistema. No podemos usar los mismos comandos mentales y teóricos que usamos fuera de la web,” dice Heloisa.www.enterantologiadigital.com.br
martes, 11 de agosto de 2009
LA EPOPEYA Y LA HISTORIA DEL MUNDO NUEVO
por Pepe C.Me encanta creer que nuestra realidad es hecha de varios elementos en constante tensión, que nos acampañan desde el principio de nuestras vidas. Tensión esta que es la base de nuestro deseo, historia individual e imaginación creadora. Según el escritor mexicano Carlos Fuentes, “ unos de los aspectos extraordinarios de la nueva novela hispanoamericana es que su estructuración corresponde a la historicidad profunda de la América española. La tensión entre la utopía, la epopeya y el mito”.
Nosotros podemos ir más allá y añadir que no sólo la literatura sino también la cultura latinoamericana, tanto la de la América española como la de la América portuguesa es “la tensión de la utopía y las realidades de la conquista, donde una nueva cultura surgió desde el principio de nuestra existencia poscolombina”.

De la utopía y del mito ya hablamos en textos anteriores. Respeto a la epopeya, Ivo Lucchesi dijo que es indispensable a la epopeya la existencia , como sustentación de la apología del expansionismo o la dominación. Es la ideología de la conquista que hace de la epopeya un canto de glorificación, y por lo tanto, un discurso alegórico del poder. Y que sólo hay epopeya - auténtica - en la historia de pueblos que se lanzaron a las conquistas. Sea el deseo por una nacionalidad aún no definida, o sea el sentimiento por un imperio deshecho, en ambos los casos, um “yo” llora - lamenta - la falta de lo que no hay.
Epopeya es la historia cronológica y lineal y la conquista es la negación y degradación de la utopía. La conquista violenta se tradujo en la exterminación mutua de la utopía y de la épica fundadoras del Mundo Nuevo. El continente americano carece de historia y “la historia la hacemos nosotros, el pasado es parte del presente y el pasado histórico se hace presente a través de la cultura, demostrándonos la variedad de la creatividad humana”. Los hombres y las mujeres hacen su propia historia y lo primero que hacen es su lenguaje y, en seguida, basadas en el lenguaje, sus mitos.
Y al fin y al cabo, la epopeya bastarda y perversa de nuestra realidad degradaría la utopía fundadora, si no interviene la imaginación mítica para interrumpir la fatalidad histórica recobrando así nuestra libertad creadora. En la epopeya, esto sucedió realmente.
lunes, 3 de agosto de 2009
EL ETERNO PRESENTE DEL MITO
por Pepe C.Siempre me he preguntado – y me imagino que tú que me lees también – ¿por qué a veces nos encontramos en una situación cualquiera en el tiempo presente y sentimos que esta situación ya nos ocurrió algún día y en algún lugar de nuestro pasado? Y nos preguntamos: por eso ya lo pasé. A ello llamamos el eterno presente del mito.
Es necesario primero aclarar nuestro intento de conceptuar mito. Claro que la palabra mito tiene múltiples significados, pero, como dijo Roland Barthes, “lo que se intenta es definir cosas no palabras”. Mito no tiene aquí la connotación usual de fábula, leyenda, invención, ficción, sino la acepción que le daban y aún le dan las sociedades arcaicas, donde el mito es el relato de un suceso que ocurrió en el tiempo de los principios, mediante la intervención de entes sobrenaturales. En otros términos, como dijo Mircea Eliade, mito es el relato de una historia verdadera, que ocurrió en los tiempos de los principios, illo tempore, cuando con la interferencia de entes sobrenaturales, una realidad pasó a existir.
Mauricio Leenhardt determina de modo preciso el concepto de mito: “mito es la palabra, la imagen, el gesto, que circunscribe lo que ocurre en el corazón del hombre emotivo como un niño, antes de fijarse como narrativa”. Mito es la verdad profunda de nuestra mente. Tal vez se pudiera definir mito, dentro del concepto de Carlos Gustavo Jung, como la concientización de nuestras ideas innatas del inconsciente colectivo, o sea, la conexión entre el consciente y el inconsciente colectivo, bien como las formas a través de las cuales el inconsciente se manifiesta. Conocer el mito equivale a adquirir sobre las cosas un poder mágico por el cual es posible dominarlas, multiplicarlas o reproducirlas como le de La gana.
La función del mito es proclamar que el tiempo existe y que debe ser dominado si queremos recuperar el tiempo original. ¿Por qué hemos de desear esta reconquista del tiempo original? Porque la memoria nos dice que, entonces, éramos felices. Mientras que el tiempo profano de la historia es lineal e irreversible, podemos conmemorar una fecha pero nunca hacerla regresar, el tiempo mítico, es cíclico volviendo siempre sobre sí mismo. Y esta reversibilidad liberaliza el hombre del peso del tiempo muerto de la historia, dándole la seguridad de que él es capaz de abolir el pasado, de recomenzar su vida y recrear su mundo. El profano es el tiempo de la vida; el sagrado, el tiempo de la eternidad.
Ahora sí, lo sabemos, porque muchas veces nos sentimos en situaciones donde nuestro pasado y nuestro presente se mezclan con imágenes, incluidos los sueños, de carácter personal , que remontan a experiencias personales olvidadas o reprimidas, que pueden ser explicadas por la historia individual .En el eterno presente del mito, esto está sucediendo.
Es necesario primero aclarar nuestro intento de conceptuar mito. Claro que la palabra mito tiene múltiples significados, pero, como dijo Roland Barthes, “lo que se intenta es definir cosas no palabras”. Mito no tiene aquí la connotación usual de fábula, leyenda, invención, ficción, sino la acepción que le daban y aún le dan las sociedades arcaicas, donde el mito es el relato de un suceso que ocurrió en el tiempo de los principios, mediante la intervención de entes sobrenaturales. En otros términos, como dijo Mircea Eliade, mito es el relato de una historia verdadera, que ocurrió en los tiempos de los principios, illo tempore, cuando con la interferencia de entes sobrenaturales, una realidad pasó a existir.Mauricio Leenhardt determina de modo preciso el concepto de mito: “mito es la palabra, la imagen, el gesto, que circunscribe lo que ocurre en el corazón del hombre emotivo como un niño, antes de fijarse como narrativa”. Mito es la verdad profunda de nuestra mente. Tal vez se pudiera definir mito, dentro del concepto de Carlos Gustavo Jung, como la concientización de nuestras ideas innatas del inconsciente colectivo, o sea, la conexión entre el consciente y el inconsciente colectivo, bien como las formas a través de las cuales el inconsciente se manifiesta. Conocer el mito equivale a adquirir sobre las cosas un poder mágico por el cual es posible dominarlas, multiplicarlas o reproducirlas como le de La gana.
La función del mito es proclamar que el tiempo existe y que debe ser dominado si queremos recuperar el tiempo original. ¿Por qué hemos de desear esta reconquista del tiempo original? Porque la memoria nos dice que, entonces, éramos felices. Mientras que el tiempo profano de la historia es lineal e irreversible, podemos conmemorar una fecha pero nunca hacerla regresar, el tiempo mítico, es cíclico volviendo siempre sobre sí mismo. Y esta reversibilidad liberaliza el hombre del peso del tiempo muerto de la historia, dándole la seguridad de que él es capaz de abolir el pasado, de recomenzar su vida y recrear su mundo. El profano es el tiempo de la vida; el sagrado, el tiempo de la eternidad.
Ahora sí, lo sabemos, porque muchas veces nos sentimos en situaciones donde nuestro pasado y nuestro presente se mezclan con imágenes, incluidos los sueños, de carácter personal , que remontan a experiencias personales olvidadas o reprimidas, que pueden ser explicadas por la historia individual .En el eterno presente del mito, esto está sucediendo.
sábado, 1 de agosto de 2009
Travesía

por Joana Souza
En algunos momentos nos deparamos con personas que son tan especiales que creemos que no sean reales. Y lo que más aturde es que en la mayoría de las veces esas personas se van de la misma manera con que llegaron: repentinamente.
Son estrellas fugaces que nos dejan su existencia completa, aparte del tiempo y del espacio, y sólo nos queda el saber de sus existencias por el mundo y eso es, se nos impone que sea, suficiente. No hablo de sentimientos ni astrología, pero de caminos que se cruzan en la gran improbabilidad que es la vida. Es difícil creer que todo sea escrito por una fuerza superior o que haya una motivación cósmica por detrás de nuestro destino. En medio a esa confluencia del acaso, las preguntas no tienen respuestas y todo parece que no pasa de un sueño. “Tal vez dejemos de soñar, tal vez no. Nuestra evidente obligación, mientras tanto, es aceptar el sueño, como hemos aceptado el universo y haber sido engendrados y mirar con los ojos y respirar.”*
A parte de pensamientos desencontrados, esas reflexiones me dan alguna inspiración literaria que les voy a poner a continuación. Escribí la poesía original en portugués, pero hoy que la he traducido, cambié algunos versos (la ventaja de traducir sus propios textos). Perdónenme por el tono nostálgico del post de hoy, pasa en las mejores familias.
(* Jorge Luis Borges en el cuento El Otro, del Libro d’El Libro de Arena.)
Travesía
Atenta y triste mirada por la noche sin fin
Lo que por ti pasa, aprehendes
Nada queda.
Nada te escurre por los dedos como arena.
Todo te escurre por los ojos como rocío.
Tu dolor es el dolor del mundo y tú lo sabes,
habita en ti toda la materia del universo.
Deshace el nudo de tus adentros y sonríe:
porque el mundo es naufragio en tus ojos...
Abrazos y hasta la próxima semana.
lunes, 27 de julio de 2009
LA UTOPÍA DE LA INVENCIÓN DE AMÉRICA
por Pepe C.Pienso que no todo el mundo escucha hablar todos los días de Tomás Moro, un londinense pensador, teólogo, profesor, político, entre otras actividades de gran expresión. Otras personas no conocen a Américo Vespucio, el explorador que da nombre a nuestro continente.
Hoy he decidido pensar un poco sobre algunos conceptos de Tomás Moro y otros pensamientos sobre nuestro continente americano. Les dejo tales reflexiones:
Si hubieras estado en Utopía, si hubieras visto al espectáculo
de sus instituciones y de sus costumbres, como yo, que allá
pasé cinco años de mi vida, y que decidí salir sólo
para revelar ese Nuevo Mundo al antiguo.
(Tomás Moro)
de sus instituciones y de sus costumbres, como yo, que allá
pasé cinco años de mi vida, y que decidí salir sólo
para revelar ese Nuevo Mundo al antiguo.
(Tomás Moro)
Tomás Moro, Tomaso Campanella, Francis Bacon y El Renacimiento preguntaron: ¿Cómo debía organizarse la sociedad humana? ¿Existe un espacio donde lo divino y lo humano puedan reunirse en armonía? Tomás Moro, el autor de Utopía (1516), da respuesta en el título de su obra que no existe tal lugar. U-topos es el lugar que no existe, que no hay. Utopía no existe en el espacio, sólo en el tiempo y en el recuerdo de aquellos que un día allá estuvieron y ya no pueden regresar. Utopía es ante feliz, es fundación, deseo, sueño, imaginación, tierra inventada y mítica de los origines, algún lugar
en el Orinoco, Aztlán, Comala, Macondo y Grande Sertão. Territorio mágico, y sagrado que sólo existe en el tiempo del recuerdo de aquellos que la conocieron, amaron y que soñaban en regresar. Utopía está entre lo real y lo fantástico en el eterno presente del mito.Contradictoriamente la Utopía existe: América, espacio del buen salvaje y de la edad del oro. “Américo Vespucio, el explorador florentino, fue el primer europeo en decir que nuestro continente en realidad era un Nuevo Mundo. Es él quien le dio la firme raíz a la idea de América como Utopía. Para Américo Vespucio, Utopía no es un lugar que no existe. Utopía es una sociedad, y sus habitantes viven en comunidad y deprecian el oro.”
En su libro La Invención de América, el historiador mexicano Edmundo O’ Gorman dijo en el prólogo: “La aparición histórica de América estaba en considerar ese suceso como resultado de una invención del pensamiento occidental y no ya como el de un descubrimiento meramente físico, realizado, además por causalidad.”
América fue primero imaginada y luego encontrada. Un mundo nuevo descubierto, inventado, deseado y necesitado. América se convierte en la utopia de Europa, una utopía soñada, imaginada, deseada e inventada. La invención de América es la invención de la utopía. Europa desea una utopía, la nombra, la encuentra, para luego destruirla. Antes de ser, América ya sabía como iba a ser. Somos frutos de la imaginación y del deseo ajeno.
Volveremos a hablar sobre literatura. Hasta la próxima semana.
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